jueves, 2 de abril de 2015

El Paso del Señor de la Columna en la tradicional procesión de
Semana Santa en Lambayeque

Rómulo Paredes nos da una leve descripción del “paso” procesional del Señor de la Columna, tal vez de mediados del siglo XIX, cuando dice: “…consistía en una imagen de Jesús, con el torso desnudo y las manos amarradas a una columna, y un judío con un azote en la mano derecha y el brazo en alto en actitud de agredir”.[1]

La efigie del Señor de la Columna es, no cabe duda, la misma que aún constituye uno de los once actuales pasos de la tradicional procesión de Viernes Santo en esta ciudad. La imagen del judío portando el azote ha desaparecido desde hace mucho tiempo atrás, victima, tal vez, del paso inexorable del tiempo y el ataque de los xilófagos.

Conservamos una fotografía de la década del sesenta del pasado siglo y en ella podemos observar que la imagen del judío fue reemplazada, no sabemos cuando, por una lograda escultura del apóstol San Pedro arrepentido, llorando al evocar el sufrimiento de Cristo y su cobardía al negarle por tres veces.

Las efigies del Señor de la Columna y el apóstol San Pedro arrepentido, dejaron de desfilar juntas en los primeros años de la década del setenta del pasado siglo. El motivo: el anda, realizada en gran parte en madera de algarrobo, no era la apropiada dadas sus dimensiones y su excesivo peso.

La flamante Agrupación del Señor de la Columna, presidida por el señor José Antonio Huamán y conformada por devotos lambayecanos, entre los que destacan las familias Huamán Piscoya, Samamé Rodríguez, Chávez Silva y Olaechea Rodríguez, realizaron una serie de actividades con el objeto de recaudar fondos para la construcción de una nueva y aparente anda de madera de cedro (material, a todas luces, mas liviano), y la confección de un nuevo faldellín para el Señor de la Columna y una capa para el apóstol San Pedro.

Las actividades no llegaron a cubrir, del todo, el monto de lo pactado, por lo que los miembros de la Agrupación recurrieron a los buenos oficios de la Municipalidad Provincial de Lambayeque. Inmediatamente el municipio lambayecano dispuso se corriera con la mitad de los gastos que demandara tanto la construcción del anda como la confección de los atuendos.

Mientras tanto, dado el mal estado de conservación en que se encontraba la imagen del Señor de la Columna era intervenida de emergencia en un ambiente especialmente acondicionado, para tal fin, por el P. Fredy Beltrán García, al interior de la Iglesia San Pedro de Lambayeque.

La efigie, además de estar completamente repintada, mostraba las  huellas del ataque de xilófagos (polilla, comején), con pérdida de elementos compositivos en parte de su espalda, cadera y tobillo izquierdo. Su desinfección, limpieza, el retiro de la burda capa de pintura que la cubría y el tratamiento de sus partes afectadas por los insectos, corrió a cargo de la Parroquia de Lambayeque.

En notable gesto, los miembros de la Agrupación, nombraron como padrinos del anda al burgomaestre lambayecano CPC. Percy Alberto Ramos Puelles y a su señora esposa. El grupo fue bendecido por el P. Juan José Silla.

Gracias a toda esta labor en conjunto, de la cual hemos sido testigos de excepción, se logró que el paso del grupo escultórico conformado por el Señor de la Columna y el apóstol San Pedro arrepentido desfile nuevamente en la tradicional procesión de Viernes Santo en esta ciudad.


El “paso” del Señor de la Columna (1963)

El Señor de la Columna

Talla barroca de madera policromada y ojos de cristal. Mide 163 cm. de altura. Data de finales del siglo XVIII y su autor es desconocido. Se trata de una trágica representación de Jesús flagelado.

Se le muestra de cuerpo entero, de pie y de frente. Lleva como única vestimenta un paño de pureza elaborado en tela encolada. Cuando sale en procesión se le coloca un faldellín de color morado ricamente bordado y ceñido a la cintura por un fajín del mismo tono. Está atado a una exenta columna de madera por un cordón, realizado en plata, que cuelga de su cuello. La columna se ubica al costado izquierdo de la imagen y a la altura de su cadera. Se supone que ésta, representa la unión entre el cielo y la tierra. 

La cabeza, que lleva tres potencias de plata, se encuentra levemente inclinada hacia el hombro derecho. El rostro ligeramente ovalado, la frente despejada. Cejas arqueadas; la mirada baja refleja resignación; los ojos,  con el iris color castaño oscuro, muestran un extraño y trágico brillo; nariz recta y prominente; los labios ligeramente entreabiertos. La cabellera postiza larga y rizada, dejando visible buena parte del pabellón auditivo del lado izquierdo. La barba corta, rizada y ligeramente partida. Los brazos flexionados a la altura del abdomen, cruzados y enlazados por la cuerda de plata, la muñeca de la mano derecha monta la de la mano izquierda.  Esta apoyado en su pie y talón izquierdo, con la pierna derecha ligeramente flexionada hacia adelante, dejando el talón, de ese lado, casi en el aire. La imagen muestra una carnadura de tonos claros, salpicada por huellas de laceraciones y tumoraciones en todo el cuerpo, destacándose las de la parte media de la espalda, donde también son remarcados los huesos que la conforman.[2]


  El Señor de la Columna, antes y después de su intervención (Foto. Memo Luna)

El Apóstol San Pedro

Talla barroca realizada en madera policromada, tela encolada y ojos de cristal, realizada a finales del siglo XVIII y de autor anónimo.

Se le representa como un hombre ya maduro con la pierna izquierda de rodillas y la derecha flexionada hacia delante; con notable pérdida de cabello en la parte superior del cuero cabelludo (calvicie); un mechón de pelo ondulado le cae sobre la frente; el ceño fruncido; la frente con visibles arrugas; las cejas ralas; la cabeza inclinada hacia arriba. Su mirada muestran aflicción y arrepentimiento; de sus ojos se desprenden lagrimas como suplicando perdón por haberlo negado; nariz recta y pronunciada; pómulos acusados; barba bífida y rizada; la boca entreabierta deja traslucir parte de los dientes superiores. La cabeza y el tórax ligeramente inclinado hacia la derecha, con los brazos flexionados hacia arriba y las manos cruzadas en actitud orante, apoyando la mejilla derecha en el dorso de la mano izquierda. No cabe duda se trata de una imagen de retablo de ¾ de cuerpo.


 Detalle del remozado rostro de San Pedro Arrepentido (Foto. Memo Luna)



  Renovado paso del Señor de la Columna y San Pedro arrepentido (Foto. Memo Luna)

















[1] A Golpe de Arpa. Barandiaran – Paredes 1934,  p.392.

[2] Semana Santa en Lambayeque. Izquierdo 2013, p.17

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