Iglesia
San Pedro de Lambayeque (1938) (Colección: Miguel Ángel Diaz Torres).
La iglesia San Pedro de la generosa y benemérita ciudad de Lambayeque. se extiende paralelamente a la plaza de armas “27 de Diciembre” de esta ciudad, entre las antiguas calles de “San Roque”, hoy “Dos de Mayo” y “Real de los Mercaderes”, hoy “Ocho de Octubre”. Espacio que le fuera asignado en el momento mismo en que fuera fundado, a mediados del siglo XVI, el pueblo de indios de San Pedro de Lambayeque, así su denominación original.
Ahora bien, la fotografía
de la iglesia San Pedro, que ilustra esta entrega, fue captada al promediar una
tarde de hace aproximadamente ocho décadas atrás. Se encuentra en el libro
Nobiliario de las ciudades del Perú de Enrique Gamarra y Hernández, aparecido
en 1938. Una copia, de ésta (15x21), nos ha sido gentilmente proporcionada por
nuestro dilecto amigo el bibliófilo y bibliógrafo chiclayano Miguel Ángel Díaz
Torres.
En la vista se observa el
lado Sur del templo, de Este a Oeste. Al momento de la toma habían pasado algo
más de 10 años de aquel fatídico verano de 1925, en que un recurrente fenómeno de
“El Niño” asolara catastróficamente la costa norte del Perú, especialmente
nuestra región.
Las torrenciales lluvias
e inundaciones que trajo consigo el terrible fenómeno, catalogado por los
especialistas de “muy fuerte”, estuvo a punto de inundar la ciudad de
Lambayeque, que logró salvarse gracias a la oportuna participación - por
especial encargo del presidente Augusto B. Leguía - del ingeniero Charles W.
Sutton, a la sazón, jefe de la Comisión de Irrigación de Piura y Lambayeque
(Irrigación de Olmos). Sutton, con ayuda de su personal especializado y el
concurso de gran parte de la población, cumplió fielmente la orden dada por el
mandatario desde Palacio de Gobierno: “Salve mi pueblo cueste lo que cueste”.
La iglesia de Lambayeque
fue uno de los edificios afectadas por el nefasto y cíclico evento. La antigua
ramada de “San Pedro”, hoy “Capilla San francisco de Asís”, sufrió serios
daños, sobre todo en su techumbre, la casa parroquial quedó en escombros. Por
efecto de las torrenciales lluvias se perdieron 216 casas en su casco urbano,
amén de un porcentaje mayor que resultó seriamente afectado.
El Cementerio General “El Ángel”, fue totalmente arruinado por efecto de una fatal inundación que se verifico por el lado Norte de la ciudad. Se tiene conocimiento que el agua acumulada al interior del Campo Santo lambayecano llegó a 1.50 m. de altura. El Ingenio o Molino Mocce, de propiedad de don Sebastián Oneto, de nacionalidad italiana y, por entonces, Agente Consular de su país en la región, se salvó gracias a los denodados esfuerzos de su personal y pobladores de su entorno.
No contamos con datos
precisos en torno a las refacciones que se efectuaron en el templo lambayecano,
después de pasado el gran susto del verano de 1925. Pero por lo que podemos
apreciar en la fotografía estas no fueron del todo perdurables, dado los
precarios elementos de que estaban constituidos algunos de sus elementos
estructurales, sobre todo los de su exento cerco perimetral, fabricado de
adobes, a finales del siglo XIX, y enlucido con mortero de yeso, cal y arena
fina de río (lavada).
Sin embargo, una década
antes de que fuera publicada la foto de la iglesia de Lambayeque (1938),
materia de esta modesta entrega, la ciudad de Lambayeque soportaba, en horas de
la tarde, un fortísimo temblor los días 14 y 18 de mayo de 1928. El fraile
dominico Ángel Menéndez Rúa en su libro Boceto Histórico de la Iglesia de
Lambayeque, relata que ambos fenómenos naturales “…hicieron en la Iglesia
tanto destrozo que en distintas partes se veía el cielo a través de los
boquerones producidos por el terremoto” (ob. cit, 1935: 258).
Menéndez Rúa, manifiesta
que fueron ocho meses consecutivos los que se emplearon en la reparación de los
daños ocasionados por el sismo “…dejando los arcos asegurados con rieles, las
bóvedas con clavos de hierro y todo resanado y enlucido”. Seguidamente agrega:
“Se pintaron al óleo la mayor parte de las bóvedas y la cúpula de hierro o
media naranja” (Ibid..). En 1930, se
continuó con la obra. En ese año “…se pintaron al óleo las naves laterales, las
bóvedas del coro y las de la entrada principal” (Ibid.).
En 1933, “…se revocó la parte exterior de la Iglesia con yeso y arena” (Ibid.:
259), en este trabajo se empleó cinco meses. En los primeros meses de 1934, “…se
repararon las fachadas de la Iglesia que dan al parque, capilla San Francisco y
calle “8 de Octubre” (Ibid.).
El templo de Lambayeque, tiene
tres puertas de acceso de dos abras y postigo. Están realizadas en fina madera
de cedro y mirra, todas con sus antiguas y respectivas aldabas de bronce y
engalanadas profusamente con botones elaborados en cobre. Así tenemos: la
puerta principal o puerta de la “Esperanza”, que mira a la antigua calle del
“Cabildo” después de “San Roque”, hoy calle “2 de Mayo”; la puerta de “San
Pedro” que mira a las ramadas o capillas doctrinales y la puerta del “Perdón” o
de la “Caridad” que mira a la Plaza Mayor, Plaza Principal o Plaza de Armas “27
de Diciembre”, de esta prócer y devota ciudad.
La
puerta de "San Pedro" de la iglesia de Lambayeque (Memo Luna, 2014).
Ahora bien, sabemos que
el reloj público, que engalana la torre sur del templo lambayecano, fue
adquirido y donado a esta iglesia, en 1862, por el acaudalado terrateniente
lambayecano don Manuel Salcedo Peramás, hijo legítimo de Manuel López Osaba de
Salcedo y Tomaza Peramás Villodas. Y fue colocado en la antigua y primigenia
torre del lado sur del templo por el maestro trujillano Nicolás Zevallos, en
abril de 1864. Debemos agregar: que el reloj fue fabricado en Inglaterra en
1859.
Reloj público. Se ubica en el tercer cuerpo de la torre campanario del lado Sur de la Iglesia San Pedro de Lambayeque.
Sin embargo, investigando entre la antigua papelería que se custodia en el Archivo Regional de Lambayeque (ARL), ubicamos un interesante e inédito dato en torno a este hecho que se encuentra registrado entre los protocolos notariales del escribano público y de hipotecas don Manuel Samillán (1863).
Decimos esto porque el 29
de diciembre de 1863, la Junta de Obras Públicas de la Provincia de Lambayeque,
compuesta por los señores don Clemente Ríos, subprefecto de la provincia; don
Rosendo Sánchez, alcalde municipal y don José María Bernuy, se presentaron ante
el anteriormente citado escribano con el objeto de celebrar un contrato con los
maestros albañiles don Ricardo Johnson, domiciliado en Lambayeque, y don Jorge
W. Noblie, con residencia en Ferreñafe: […] para plantificar o edificar sobre
el frontis de la puerta de la iglesia que mira a la plaza principal de esta
ciudad, la obra adecuada de la colocación del reloj público”.
Ahora sabemos que en un
principio la intención de la aludida corporación lambayecana era el de colocar
el reloj público, obsequiado por Salcedo, en el frontis de la puerta del
“Perdón” o de la “Caridad” de la iglesia, o sea aquella que mira a la Plaza de
Armas “27 de Diciembre” de esta ciudad. La obra se ejecutaría con dinero
proporcionado por el erario nacional.
La
puerta del Perdón. Iglesia San Pedro de Lambayeque
El compromiso pactado por los citados maestros albañiles y los miembros de la corporación era levantar “desde la superficie hasta la cúspide” el frontis, de estilo neoclásico, de la aludida puerta hasta una altura de 22 varas castellanas (aproximadamente unos 18 metros de altura), debía ser sólido, poseer molduras y las paredes, construidas de cal y ladrillo, debían tener un espesor de 32 pulgadas. La fábrica tendría una duración de tres meses y se empezaría a trabajar desde el 4 de enero de 1864.
El costo de la obra sería
de 1,200 pesos pagaderos puntualmente en el siguiente orden: doscientos pesos
que ya se les había adelantado; treinta pesos por cada semana de trabajo y el
saldo el día en que la obra fuera entregada a satisfacción. La junta se
comprometía también a proporcionar los operarios y los siguientes materiales,
puestos en obra, como: agua, sin ningún costo; ladrillones (sic) a diecisiete
pesos el millar; diez pesos por el millar de ladrillos pequeños y doce reales
por el quintal de cal. Como es obvio, y por motivos que hasta el momento
desconocemos, esta obra no se llegó a concretar, y el reloj público fue
colocado en el lugar en el que hasta ahora se encuentra, o sea: en el último cuerpo de la antigua torre campanario del lado Sur.
Esperamos no habernos
excedido en comentar los antecedentes previos al momento de la toma fotográfica
que ilustra esta entrega, esa no fue nuestra primigenia intención. Sin embargo,
hemos creído que la vista, en sí, lo ameritaba. Dicho esto, pasemos ahora a
tratar de realizar un brevísimo analices de ésta.
La fotografía, captada en
Angulo a nivel o normal, muestra la fachada del lado Sur de la Iglesia, de Este
a Oeste. Se puede apreciar, en primer plano, la calle empedrada (canto rodado)
y casi la totalidad del cerco perimetral del lado Sur de la iglesia. El cerco
muestra, a las claras, cierto deterioro en su enlucido realizado con mortero de
yeso, cal y arena fina; se nota también que las bases de las almenas, que
sostienen las originales rejas de madera y se encuentran apoyadas sobre el muro
de baja altura, se encuentran sin enlucir y, tal vez, afectadas por serios
problemas de humedad. Sabemos que estas estaban en proceso de reconstrucción
entre los años de 1934 y 1935, año, este último, en que se concluyeron los
trabajos. Lo que no es fácil determinar, es si la vereda está constituida por
piedra granito (adoquín) o ladrillo de tipo pastelero.
Examinemos con cuidado la vieja fotografía, materia de este modesto articulo, y podremos observar, también,
que no se encuentra la lograda escultura del apóstol San Pedro, patrono de la
iglesia y de la ciudad. Esto porque la efigie, obra del escultor chiclayano
(natural del distrito de Pimentel) Miguel Baca Rossi, fue colocada en 1947.
Escultura
del apóstol San Pedro. Iglesia San Pedro de Lambayeque (Memo Luna, 2014).
En la fotografía se
pueden ver, nítidamente, los delgados y largos postes de alumbrado público, de
fina madera de pino Oregón, con una altura de 6 m. aproximadamente, dotados en
lo alto con su pequeño brazo de fierro del que pendía, sujeto a una cadena por
la que pasaba el cable conductor, el platillo de metal que protegía del agua
lluvia el foco o bombilla de luz. Estos postes se encontraban clavados en el
suelo sirviéndoles de sostén, en su base, una cuña de madera de algarrobo de
aproximadamente 1m. de altura, empernado y amarrado al poste con alambre
galvanizado trenzado. Estos postes tuvieron, en su tiempo, doble función,
porque también se usaban para amarrar los caballos, mulas y burros, que, con
sus respectivos jinetes, transitaban por la ciudad.
La monumental iglesia lambayecana
exhibe orgullosa su imponente y única torre campanario, la del lado Sur, de algo
más de 35 m. de altura y terminada a finales del siglo XVII. La torre del lado
Norte se concluyó, recién, diez años después, en 1948, gracias a la tesonera
labor de fraile Casimiro Jiménez OP. y fue inaugura el 11 de septiembre de ese
mismo año. Artífice de esta última obra fue el arquitecto chiclayano Víctor
Mora Flores, natural de Chiclayo. El maestro de obra, que llevó a cabo esta "fábrica", fue el recordado maestro albañil lambayecano Sr. Guillermo Niño Vite.
Debemos mencionar que, en 1916, a iniciativa del señor cura Dr. Arístides Pita se colocó la loseta de mosaico al interior de la iglesia, y el 17 de octubre, del mismo año, se dio inicio a la refacción de la vieja torre campanario del lado Sur, con fondos colectados por un comité de damas de la localidad presidida por doña Luzmila Iglesias de Burga. Era alcalde de la ciudad el señor José Ignacio Iturregui Mendiburu. Las obras de refacción y pintado interior de la iglesia tuvieron un costo de 10,000 soles y estuvieron a cargo del ingeniero Roberto Behr, de nacionalidad alemana. En esa ocasión se revistió la torre con abrazaderas de hierro y cemento. Lo curioso del caso es que la cruz, que corona la cúpula de esta torre, colocada en esa oportunidad por los albañiles lambayecanos Manuel Mesta y Víctor Gallo, fue pintada de color negro, la peana, donde descansa la citada cruz, de color blanco, y, por último, de color rojo la cúpula, colores de la bandera alemana de donde, como hemos visto, era natural Behr. La obra se culminó el 19 de noviembre de 1916.
Para ahondar en detalles sobre el esperado y feliz acontecimiento de la inauguración de la torre Norte de la iglesia, quisiéramos remitirnos al interesante
artículo que ha publicado nuestro dilecto amigo el bibliófilo y bibliógrafo chiclayano
Miguel Ángel Diaz Torres, en su Blog “Del Baúl Bibliográfico Lambayecano”,
aparecido el miércoles 13 de abril de 2022. En él, Diaz Torres, amparándose en
los datos tomados de la revista "Misiones Dominicanas del Perú"
(1943-1946-1948) de su nutrida colección, nos da una pormenorizada razón de los
actos realizados con motivo de la inauguración y bendición de la torre del lado
Norte del templo lambayecano. Veamos:
“Con motivo de celebrarse
los veinticinco años de la presencia de los Padres Misioneros Dominicos y la
culminación de la segunda torre de la Iglesia San Pedro, los miembros de la
Junta Parroquial de Acción Católica, prepararon un extenso Programa de festejos
religiosos y sociales.
Los festejos
conmemorativos se iniciaron con un Solemne Novenario de sermones a cargo del
R.P. Wenceslao Fernández, como preámbulo para la Comunión General del día de la
Fiesta.
Se tuvo la visita del
Excmo. Sr. arzobispo de la Diócesis Mons. Aurelio Guerrero quien fue recibido
por las Autoridades, Escuelas, Instituciones Religiosas, dando el saludo de
bienvenida un joven de la Acción Católica, recibiendo de parte del arzobispo su
agradecimiento dirigiendo unas palabras en el Templo.
El día Central 11 de
setiembre de 1948, muy temprano, el arzobispo dijo la Misa de Comunión General,
quien ayudado por el R.P. Párroco Fr. Miguel Matamala y el R.P. Wenceslao
Fernández se administró mil quinientas comuniones.
A las 10 de la mañana
hubo misa de Medio Pontifical oficiada por los RR.PP. Lazaristas de la
Comunidad de Chiclayo. Entre los Reverendos. Párrocos y demás sacerdotes que se
encontraban presentes se repartieron los oficios de Asistencia al Prelado. La
misa fue cantada por los RR.PP. Franciscanos de Chiclayo. Honraron estos actos
los siguientes: Dr. Jerónimo Mondoñedo Párroco de la Matriz de Chiclayo; Dr.
Vargas, Párroco de Motupe; Dr. Samuel Pereda, Párroco de Monsefú; Dr. Francisco
Cantons, Párroco de Pimentel; Dr. Alfonso Murillo, Párroco de Jayanca; Dr.
Francisco González Burga, Párroco de Ferreñafe (quien hizo de maestro de
ceremonias); el Capellán del Regimiento, Dr. José Marchino; el de la Base de
Aeronáutica de Chiclayo, Dr. Alfredo Bonadona (quien hizo luego un elogioso
artículo de prensa); y además, Capellán de las RR.MM: Dominicas del Colegio del
Rosario de Chiclayo. La Iglesia San Pedro de Lambayeque estaba totalmente llena
en sus tres naves.
Acto seguido el arzobispo
con todos los religiosos presentes, procedieron a la bendición de la Nueva
Torre, siendo padrinos e Sr. Marcial Pastor y la Sra. Luisa Larco Ferrari (esposa
del Ing. Luis Noya Ferré). Habló un miembro del Comité Pro Templo, siguiendo
luego las bendiciones de nuevas construcciones y reparaciones del Templo, así
como de nuevas imágenes etc.
En la Casa Parroquial se
develó la Placa Conmemorativa de las Bodas de Plata de la venida de los Padres
Misioneros Dominicos, acto apadrinado por el alcalde de la ciudad Dr. Hilario
Fierro y Sra. Artemia Cuglievan de Woyke. Dirigiendo un discurso el presidente
de la Junta Parroquial de Acción Católica Capitán Gamaliel Hinostroza.
En los actos sociales se dio desayuno a los niños de Primera Comunión y a los jóvenes de A. C. de Chiclayo; y en la casa de la Sra. Orocia García de Oneto se sirvió el almuerzo en honor de las Autoridades religiosas y civiles”.
El Sr. Arzobispo de Trujillo en el acto de bendecir la torre concluida (1948).
Las dos torres asimétricas
de la iglesia San Pedro de Lambayeque (Memo Luna, 1992).
Prosigamos. Al fondo de
la antigua vista, repetimos, materia de esta entrega, se puede divisar parte de la puerta de la tienda del chino
Carlos (Cálalo), y al costado, hacia la calle “Bolívar”, la puerta de ingreso a
la casa de la señorita Villafuerte, de ocupación: costurera. En este espacio se
levanta hoy el local de la Municipalidad Provincial de Lambayeque.
Perdón, nos olvidábamos.
Al costado izquierdo de la vieja fotografía podemos distinguir claramente las
ramas y las largas hojas de uno de los ficus, de notable crecimiento, que
adornaban el cuadrilátero de la Plaza de Armas “27 de Diciembre” de nuestra
generosa y benemérita ciudad. Se sabe que fueron talados en 1939, por orden
expresa del teniente alcalde don Alfredo Wenceslao Salcedo Pastor, por el gran
desarrollo, tal vez, de su sistema radicular. El periodista e historiador
peruano Aurelio Miro Quesada Sosa - que estuvo de paso por Lambayeque en 1935 -
en su libro Costa, Sierra y Montaña (1940), escribe:
“Cruzo enseguida la Plaza Principal. Bajo
el viento fresco de la tarde, veo una plaza lírica y simpática, con bancas que
se acogen a la sombra propicia de algunos ficus hermosísimos. Se me dice ahora
que ya esos árboles no existen. Se me afirma – y quiero todavía resistirme a
creerlo – que no se ha tratado de una poda, sino que han sido cortados de raíz.
Cuando pasen los años y los habitantes de Lambayeque o los viajeros recuerden
la copa frondosa de los ficus, habrá quien coloque en la Plaza alguna ofrenda a
esos árboles mártires, que fueron en su día lujo y presea en la ciudad".
En esta antigua fotografía, de principios del siglo XX, tomada por el lente fotográfico de Hans Heinrich Brüning o Enrique Brüning, se pueden apreciar los ficus que circundaban la antigua Plaza Mayor, hoy Plaza de Armas “27 de Diciembre”, de la generosa y benemérita ciudad de San Pedro de Lambayeque.
DIAZ TORRES. Miguel Ángel. Blog “Del
Baúl Bibliográfico Lambayecano”. Miércoles 13 de abril de 2022.
MENÉNDEZ RÚA, Ángel. Boceto Histórico
de
MIRÓ QUESADA, Aurelio. Costa, sierra y montaña. Chacra Ríos, P.L. Villanueva. 1964.
Archivo Regional de Lambayeque (ARL).
Libro de Registros. Escribano: Manuel Samillán. Año 1963.
Fotografía
Hans Heinrich Brüning.
Guillermo Luna Lorenzo (Memo Luna)
Colección: Miguel Ángel Diaz Torres.
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